El Estado de Nevada llevaba buscando desde finales del siglo XIX una fuente de ingresos que compensara el declive de sus minas, y la Gran Depresión hizo la búsqueda más acuciante. En 1931 se encontró la que parecía la solución definitiva: legalizar el juego. Pero los ingresos no llegaron. El juego era visto como un entretenimiento sórdido y las mesas de póquer permanecían desiertas. Las cosas siguieron así hasta que un feriante llamado Harold Smith abrió su propio casino en Reno. En él había lo mismo que en los demás casinos, con una excepción
etiquetas: nevada, reno, juego, casino, ratón, eeuu